Golf en Lerma con viaje lúdico festivo

La festividad madrileña de la Almudena proporcionó al Club de golf Puerta del Sol la oportunidad de organizar, un año más, un torneo en el burgalés campo de golf de Lerma. El segundo torneo del decimosexto circuito, se celebró el pasado viernes nueve de noviembre.
Los casi doscientos kilómetros que separan el campo de golf de la capital, fueron recorridos por los socios, familiares y amigos en distintos momentos. Los más viajaron el día anterior y tuvieron la ocasión de disfrutar de la bonita población y degustar sus caldos y sus viandas, incluidas las setas. Otros, lo hicieron en el día, también los hubo que prolongaron la estancia en la localidad para recorrer los bellos alrededores, e incluso quiénes se desplazaron a la comarca de El Bierzo. Los que regresaron a la villa y corte el día del torneo -entre los que me encuentro- hubieron de soportar las severas inclemencias del tiempo sobre todo en el entorno del puerto de Somosierra, con fuertes vientos, lluvias, granizos y aguaceros, acompañados de bancos de niebla.
Sesenta y un jugadores (veinticinco damas y treinta y seis caballeros) saltaron al campo a tiro desde una buena parte de los hoyos y a partir de las nueve y media de la mañana, para completar su recorrido en un período entre cuatro y media y cinco horas. El buen tiempo acompañó la práctica totalidad del torneo, sin apenas frío y viento, con ratos de sol y con algunas pequeñas lloviznas. Un picnic de media mañana, con su caliente caldo, hizo las delicias de los asistentes. Era una auténtica satisfacción ir jugando los sucesivos hoyos entre la gama de colores de los distintos árboles, los verdes, los marrones, los rojizos, los dorados,…
El campo, que a juicio de este cronista muy bien podríamos denominar campazo, y no otros, se encontraba en buen estado de conservación, cuenta con par 72, teniendo un recorrido de 5.974 metros desde estacas amarillas y 5.056 desde rojas, siendo el valor de slope de 132 y 128, respectivamente. Desde hace veinte años se encuentra federado en la correspondiente de Castilla-León. Se trata de un recorrido bastante plano y las calles en general son bastante amplias y abiertas. Varios estanques salpican el recorrido, interviniendo especialmente en el juego de tres hoyos (el 7, el 9 y el 18). La composición de algunos greenes presenta desniveles notables (con los temibles pianos), si bien se encontraban en buen estado, ni rápidos, ni lentos. Las barras en los tees de salida contaban con reducido espacio.
